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BUDAPEST: UN VIAJE HACIA MI MISMA


Ahora mismo escribo esto desde el hermoso y delicado café Smuz. Bebo una taza caliente de leche dorada o como le dicen en húngaro, Turmerik tej.

Tengo al emblemático parlamento frente a mí, con sus luces amarillas. Ya el árbol de navidad lo han quitado.

Es un martes cualquiera.

Voy pensando en lo increíble que es estar en esta ciudad de la que muchos se aquejan, pero a pesar de lo malo, a mi me sigue conquistando. Es de las mas bellas que he visto.

A casi a punto de cumplir 4 años en Budapest, quiero compartirles una reflexión sobre mi experiencia aquí. Quiero hablarles de la intuición y de cómo ésta me ha llevado hasta este punto: devolverme a mi misma.

Salí de las entrañas de un país que me formó profesionalmente de la mejor manera que pudo para luego expulsarme y dejarme en la nada. Lo único que pude retribuirle a mí país fue haber dado lo mejor de mí a cada paciente que veía en mi consultorio, a cada alma feliz y tranquila que despedí en mi puerta y que vi rehaciéndose en algún lugar de Caracas.

La opción era regresar al país de mis antecesores y buscarme la vida. Recuerdo haber empacado mis diplomas con dudas, me dije: “capaz nunca mas los sacaré de esta maleta” y de hecho estuvieron así, ocultos por mucho tiempo.

Al principio pensaba que venía a comenzar de cero, a levantarme desde la nada. Me involucré, inconscientemente, en circunstancias que me convencían de que eso era así, que había que conformarse con lo que había y que tenía que olvidarme de eso que había sido yo en mi “otra vida” o para que se entienda mejor, en mi vida en Venezuela.

Con esa falsa creencia y un autosaboteo desbordado, me llevé a aceptar trabajos sin sentido, a entrar en automatismos, en aceptar salarios simples, jefes abusivos y rodearme de personas que no me aportaban, que absorbían mi energía y me contagiaban de la toxicidad de los más pesimistas.

Todo esto me llevo a hundirme en un episodio de desorientación total. Ya no sabía quién era ni a dónde iba. Lo que si sabía era que no estaba en el camino correcto o al menos, en el camino acorde conmigo.

Había mucho ruido y desconexión, pero a su vez, tenía una voz interna que me rescataba de a veces cuando no podía conectar con mi certeza.

Un día decidí llamarla intuición. Le di ese nombre y resonó conmigo, creo que me agradeció que haya volteado a mirarla, se sintió reconocida. La verdad, siempre había estado allí.

Mi intuición ha jugado un papel super importante en mi vida como emigrante, me ha dado respuestas, me ha ayudado a atar cabos y sobretodo me ha rescatado de situaciones en las que nunca supe cómo me llevé allí. Y a medida que más la escuchaba más evidente se volvía, resonaba mas fuerte, era más parte de mi. Jugaba para mi equipo.

La intuición es la brújula de tu vida. Las decisiones más importantes nacen de allí para trascender. Eso lo sabes cuando te das cuenta del momento en el que te estás traicionando a ti mismo, que lo que sea que estés haciendo no te da poder, no te da tranquilidad y te cuesta tu energía, tu mente, tu creatividad, autoconfianza y certezas. De que estás sumergido en situaciones poco favorables que te alejan que tu esencia hasta el punto en el que ya no puedes reconocerte y esa versión de ti te es desagradable.


Tu único trabajo es hacer feliz a una sola persona : T U


Así comienza mi viaje y mi aventura en Budapest, con un proceso de trascendencia. Hay que desarmarse y ver que hay allí adentro, hacer un orden, filtrarlo todo bajo un ojo crítico pero amable, crear nuevos hábitos, conquistar habilidades nuevas, abrazar la soledad que se acomoda bajo el brazo, defenderse con una sonrisa, ser apertura, repetir lo que salió mal y escucharse todo lo que se pueda.

Darle prioridad a tu intuición es un acto amoroso que se traduce en validarte y tener la certeza de que mereces más y mejor. Tal y como dice Benjo Podlech “Si escuchas a tu intuición y confías actuar en lo que te dice, estás haciendo un acto de amor hacia ti mismo”.


Cuatro años después, con toda esta experiencia tatuada, sé que nunca comencé de cero sino con todos los recursos que ya tenía y que con el tiempo fui añadiendo a mi lista muchos más, incluyendo esta lección tan importante, una herramienta que es capaz de guiarnos hacia nosotros mismos en sintonía con nuestro deseo, con nuestras metas y que me permite hoy estar escribiendo esto para ustedes y estar al servicio de tanta gente que, como yo, ha experimentado el cambio de país. La intuición es como abrazarse sin miedos, quererse bonito, cuidarse y hacerse feliz.

Te invito a que este 2018 que apenas comienza sea un año para escucharte más, para desarrollar tu sentido intuitivo, para darle espacio y lugar a esa voz que sabe guiarte, para manifestar situaciones que aporten a tu crecimiento, a conectarte con tu pasión, a comenzar desde lo que eres, desde lo que aprendiste, lo que heredaste y lo que viviste.









”Y lo que es más importante, ten el coraje de seguir a tu corazón y tu intuición. De algún modo él ya sabe lo que realmente quieres llegar a ser. Todo lo demás es secundario”

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Te invito a leerme con la intención de reflexionar y conectarte contigo. Cada artículo está pensado para acercarte a tu evolución personal. Te invito a hacer el trabajo de pensarte y mirarte con ojos nuevos en este proceso, de reemplazar el pensamiento de que "todo pasado fue mejor" y sembrar " lo mejor está por venir". Siempre valdrá la pena abrirle espacio al futuro.
Bienvenidos a esta nueva fase!
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