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Desconectarse de las redes, conectarse al presente


Queridos lectores,


Partiendo desde la premisa de que la vida es cambiante, entiendo que hoy en día nos enfrentamos con circunstancias totalmente nuevas que hace 10 años atrás no tenían la mas mínima importancia y es por eso que en esta oportunidad quiero hablarles sobre las consecuencias psicológicas del mal uso de las redes sociales.

Últimamente me ha llamado la atención la influencia masiva que ejercen las redes sociales en la psicología de cualquier persona, notando cómo ciertos comportamientos interfieren negativamente, inclusive en mi vida misma.

Estamos en la generación que literalmente muere por un selfie, una sociedad cada vez más narcisista, con una hambrienta necesidad de ser reconocida, mirada, validada, donde recibir un "me gusta" es la droga más solicitada y vivir con el teléfono móvil pegado a la mano es nuestra nueva huella digital. ¿Es preocupante, cierto?

Es por esto que decidí observar más de cerca qué ocurría y me encontré con lo siguiente:

1. Me di cuenta de que invertía en promedio 2 o 3 horas diarias navegando entre las redes sociales, en su mayoría como observadora.

2. Comenzaba a hacer comparaciones que me hacían cuestionar mi vida personal, mi valor y hasta mi cuerpo.

3. Lo adictivo que resultaba pasar de publicación en publicación y no poder parar. Parecía que no sabía cuando era suficiente.

4. Las redes sociales sustituían un momento de silencio conmigo misma. Si tenía que comer sola enseguida tomaba el teléfono prestándole más atención al mismo que a mi propia comida.

5. Cuando participaba activamente en las redes siempre mostraba mi mejor cara y a veces, aún cuando había buena cara, me sentía triste, incómoda o inquieta por dentro.

6. Me llamaba la atención, y muchas veces me horrorizaba, la gran influencia que tienen los "influencers" en la vida de la gente, los cuales comparten información (y muchas veces desinformación) sin tener idea de la gran responsabilidad que aquello conlleva.

7. Me procupaba ver cómo la gente cree en estos "influencers" como si fuesen una gente con la verdad absoluta, sin siquiera cuestionarse si aquello que dicen era cierto o falso, reinando la premisa de que "lo que está de moda es siempre bueno".


Así que ante estos pensamientos decidí hacer un experimento que formó parte de todo el mes de Mayo y consistió en desconectarme de las redes sociales por todo el mes y observar qué pasaba. La excepción eran 15 minutos diarios de uso a mitad del día, sin ser lo primero que veía en la mañana o lo último antes de dormir.


Durate todo ese mes me dí cuenta de la importancia que tienen las redes en nuestra vida cotidiana, pero aún más, de lo importante que es limitar su uso para vivir en el aquí y ahora. Les comparto mis experiencias y reflexiones al respecto:

1. En vez de ocupar 2 horas diarias en el Instagran o Facebook decidí hacer algo productivo con ese tiempo, comencé a estudiar nutrición holística y sobre la conexión mente-cuerpo.

2. Todas las mañanas, mientras preparaba el desayuno, incorporé a mi rutina algún video en Youtube sobre motivación, PNL, mindfulness, coaching, finanzas y cualquier tema del que me interesara aprender. También comencé a escuchar podcasts. Todo eso mientras comenzaba mi rutina, cambiando mi percepción de las cosas y concentrando mi atención en lo que yo quería lograr para ese día.

3. Descubrí la existencia de la identidad virtual vs la identidad real: la identidad que tenemos en las redes sociales es una identidad ideal o idealizada, ciertamente es una fachada creada para mostrar todo lo bueno que nos pasa, pero a su vez, niega otras cosas que también forman parte de nuestra realidad y la escinden a los ojos del otro que nos mira, es decir, nos mostramos a medias y sólo lo conveniente.

4. Las redes sociales son adictivas y generan un aislamiento y desconexión importantes con las personas que están alrededor nuestro. ¿No les ha pasado que están en algún restaurant y en la mesa de al lado ven a una pareja en silencio, cada quien mirando su teléfono?

5. Las redes sociales han cambiado la forma en la que las personas se comunican y se relacionan entre sí. La gente espera respuestas inmediatas, no se fomenta el contacto interpersonal porque comunicarse digitalmente es una opción más fácil, las llamadas telefónicas o conversaciones en vivo están en peligro de extinción.

6. El uso de las redes sociales fomenta comparaciones inevitables, e inclusive compulsivas, de la vida propia y la de los otros, generando un malestar intrínseco que conlleva a una persona a sentir que su vida no es tan buena como la de sus amigos, cuando en la realidad es paradójicamente una versión de vida idealizada que llevan a muchos cuestionamientos conectados con baja autoestima, desesperación e imagen corporal.

5. El uso prolongado de las redes sociales interrumpe el ciclo del sueño, saboteando el apropiado descanso a la hora de dormir.

6. Las redes sociales ponen en cuestionamiento nuestro sentido de la privacidad. Cuando abro mi Instagram lo primero que veo es a una persona que muestra la intimidad de su casa, de su pareja, de su bebé o comparte momentos privados exponiendo a otras personas que quizá desean mantener ese momento en la intimidad y vivirlo sin necesidad de mostrarlo al mundo entero.

7. Por eso pienso que el mal uso de las redes sociales no permite vivir en el presente, en el aquí y ahora. Es más fácil distraerse haciendo una "historia de Instagram" que entregarse al momento que estás viviendo ahora, a la persona con la que estás viajando o a la comida que estás por comer.

8. Mi última reflexión va dirigida a la influencia y gran responsabilidad que tienen algunas personas sobre las masas en las redes sociales, ya que muchas veces utilizan este poder de manera irresponsable, aconsejan, hablan e informan sobre temas delicados sin bases sustentables que inclusive han puesto en riesgo la vida y el bienestar común de las personas.

En conclusión y como dicen en mi país: "es bueno el cilantro pero no tanto", cada cosa en su espacio y momento, las redes sociales no son dañinas si las sabemos usar con consciencia, sanos límites y le damos mayor prioridad a SER humanos, a interactuar con el que tenemos cerca, a vivir mejorando la persona que somos sintiéndonos bien en nuestra propia piel, a disfrutar de los momentos a solas o en silencio para conectar contigo mismo y a vivir en el momento presente.

Las redes sociales no son una simple distracción ante la soledad o una forma de aplacar la ansiedad, en realidad son un arma de doble filo, así que hoy te invito a que reflexiones, tomes consciencia y hagas los ajustes necesarios para que esta era digital trabaje para tí y no seas tú quien se convierta en esclavo y títere. Piensa, cuestiona, investiga.


Un saludo afectuoso,


P.


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Te invito a leerme con la intención de reflexionar y conectarte contigo. Cada artículo está pensado para acercarte a tu evolución personal. Te invito a hacer el trabajo de pensarte y mirarte con ojos nuevos en este proceso, de reemplazar el pensamiento de que "todo pasado fue mejor" y sembrar " lo mejor está por venir". Siempre valdrá la pena abrirle espacio al futuro.
Bienvenidos a esta nueva fase!
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